SEXUALIDAD EN EL EMBARAZO Y POSTPARTO (2da parte)


En la primera parte de este tema, hablé de la sexualidad en el primer trimestre de embarazo, qué la inhibe y qué la promueve. A continuación, hablaré de qué sucede con tu sexualidad en el segundo y tercer trimestre de embarazo (parte de lo que la inhibe) y en la tercera parte continuaré con lo que promueve la sexualidad en el tercer trimestre y en el postparto (lo que la inhibe y lo que la promueve).


Empezaremos con lo que sucede en el segundo trimestre. Ya que pasó el primero donde hay más riesgos en el embarazo, ahora los padres se muestran más tranquilos y felices de convertirse en padres. Es entonces cuando la sexualidad suele disfrutarse más. Sin embargo, también existen factores que inhiben las relaciones en esta etapa. En primer lugar, lo que inhibe las relaciones sexuales es el concepto madre vs amante. La mujer en el embarazo juega dos papeles importantes, los cuales pueden causarle conflicto a nivel personal. “Voy a ser madre, pero también soy mujer y amante”. Ser madre me pone en un nivel espiritual, soy bendecida porque seré madre. Religiosamente el ser madre es ternura, es ser la semilla de la fe. Pero también soy amante y no porque soy madre mis deseos sexuales se inhiben. A veces la mujer se puede resistir a ser amante porque además, culturalmente, a la madre no se le puede imaginar y es difícil verla como amante. Pensemos en nuestra propia madre, ¿apoco no es incómodo pensar que además de madre es amante?. Hay muchos prejuicios en este tema, los cuales se deben eliminar pues somos seres sexuales. Es como si no tuviera derecho a disfrutar mi sexualidad porque soy madre. Es entonces cuando surge esta interrogante en la futura madre: ¿puedo disfrutar mi vida sexual aunque soy madre?. La respuesta es sí. Siéntete segura de disfrutar tu sexualidad en el embarazo, además es muy divertido en el segundo trimestre.


Otro aspecto que inhibe las relaciones sexuales en el segundo trimestre va de la mano con el primer aspecto. La dinámica de búsqueda y rechazo de la pareja. Ten claro que a tu pareja no se le va a inhibir el deseo sexual, al contrario, el cambio de tu cuerpo estimula ese deseo. A veces él buscará y tú rechazarás (por el concepto madre vs amante) y a veces tú buscarás y él rechazará (menos frecuente). La clave es aprender a disfrutar, pues además de unirlos físicamente, las relaciones los unirán emocionalmente y esto su bebé se los agradecerá.


Ahora vamos a lo contrario. Lo que promueve las relaciones sexuales en el segundo trimestre es que casi todas las mujeres pasan de tener resequedad vaginal a estar muy vascularizadas. ¿Recuerdas que en el primer trimestre sufriste de resequedad vaginal por el cambio hormonal?. Ahora en este trimestre es todo lo contrario. Tal vez ya no necesites lubricante vaginal, pues en esta etapa tu propio cuerpo generará su lubricación natural. Además, tu deseo sexual se incrementa. Es normal que las relaciones sexuales se incrementen en este periodo, en parte por la fisiología del embarazo en este trimestre y en parte porque tu panza todavía no es tan grande como para dificultar el movimiento. Es probable que te sientas más sexy, segura porque los riesgos disminuyeron y feliz por convertirte en madre.


Pasemos a lo que sucede con tu sexualidad en el tercer trimestre de embarazo. En este trimestre el volumen de tu panza es muy notorio y tu bebé ya está completamente formado y está engordando, ya casi listo para nacer. Lo que inhibe las relaciones sexuales es que la pareja piense que el bebé se dé cuenta de lo que está sucediendo. Esta idea es errónea, el bebé está muy bien protegido y amortiguado por dos membranas (bolsas) llenas de líquido amniótico. Además el cuello uterino está cerrado y grueso, y el tapón mucoso igual sirve de barrera para que no entren bacterias. El pene no llega nunca a tocar al bebé. Tu cuerpo en el embarazo está diseñado, ante todo, para proteger la vida que llevas dentro, tu cuerpo es maravilloso y sabio y no permitirá que algún intruso altere la salud de tu bebé. Ya que sabes esto, siéntete segura que el bebé no se dará cuenta de nada ni afectará su bienestar.


Escrito por: Gabriela García (Mamá de 2, Psicóloga, Educadora Perinatal-Doula y Asesora en Lactancia)






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