ORGULLOSAMENTE SEÑORA

Lo sabemos, no te encanta que te digan señora. La primera vez que en la calle te llamaron así, te desconcertaste, te sorprendiste, lo ignoraste y tal vez hasta te molestaste. Hiciste como si no te hablaran a ti, o como si la persona que te lo dijo se hubiera equivocado. Pero posteriormente, te seguían llamando señora, hasta que, tiempo después, no te quedó de otra y lo empezaste a aceptar. La primera vez que me dijeron señora, fue un niño que en una tiendita familiar me cobró y me dijo: “aquí está su cambio señora”. Esa ocasión no me cayó nada en gracia, pues era soltera y solo le medio sonreí. Ahora, después de dos hijos, de tener una vida estable y feliz, hasta me siento orgullosa cuando me llaman señora.


El término señora viene del castellano y tiene varios significados: “Forma respetuosa de referirse a una mujer adulta”, “Mujer casada”, “Mujer que tiene una posición elevada”. El término igual engloba a la independencia, estabilidad emocional, económica y tranquilidad. Analizando el significado, la verdad es un honor que la gente nos llame señoras. Creo que debería ser motivo de orgullo. Pero la verdad es que en el fondo, a la mayoría de las mujeres no les gusta que les llamen así. ¿Será por qué pega en el orgullo, en el ego?.



Cuando nos dicen señora, nos imaginamos que estamos envejeciendo, que nuestra juventud se está yendo. Creo que este pensamiento es incorrecto, lo correcto sería que estamos madurando y creciendo como mujeres y como madres. Claro está, que nuestra imagen ya no es como cuando éramos quinceañeras, nuestro cuerpo también madura al igual que nuestros rasgos faciales. Pero también maduramos como personas, nuestra personalidad y actitud a la vez, van madurando y eso es bueno. Generalmente se ve a una mujer con hijos o con familia e inmediatamente asumimos que decirle señorita podría ser hasta cierto punto, ofensivo.


Aquí entre nos, qué bien se siente cuando andamos solas en alguna plaza, en el parque, en el mercado, en el súper, y se dirigen a nosotras como señoritas, es como si nos rociara un aire de juventud y soltería. Una vez leí un artículo muy gracioso en donde se mencionaban las características/señales que debes de tener para ser señora. Por ejemplo, si eres de las que cuidan más que a su propia vida los tupper, ya te consideran señora. Si eres de las que usan suéter de botones tipo cardigan, eres señora. Si eres de las que siempre tiene frío, te consideras señora. Si no te gustan los lugares ruidosos, señora. Si en tu bolso siempre traes un suéter y agua, eres señora. Si te emocionan los descuentos y ofertas, te consideran señora. Me dió mucha risa, pues el término señora no engloba características tan banales como estas.


La actitud es muy importante y poderosa, así como la forma de vestir, de dirigirte a las personas, de caminar, hablar, de ser. La edad se lleva en la mente más no en el cuerpo. Hay mamás de 23 años y les llaman señora, hay solteras de 30, las ven cuidando a los sobrinos y también les llaman señora, y hasta hay solteras sin pareja e hijos que también les llaman señora. Así que no te lo tomes personal, la gente te lo dice porque piensan que son amables. De ahora en adelante, siéntete orgullosa de que te llamen así, es una forma de expresarte respeto. No debes de tomarlo de forma negativa sino como un completo halago.


Escrito por: Gabriela García (Mamá de 2, Psicóloga, Educadora Perinatal-Doula y Asesora en Lactancia)


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