MIS NIÑOS: LOS INVITO A DORMIR CON NOSOTROS EL FIN DE SEMANA


Mis hijos saben que siempre son invitados a la cama de sus padres. Entre semana que la rutina está muy marcada y es de cierta forma estricta, ellos tienen que dormir en sus habitaciones. Sin embargo, los fines de semana, lo confieso, soy yo la que los invito a dormir conmigo. ¿A qué niño no le encanta dormir en la cama de sus padres y a qué padres no les gusta dormir con sus hijos?.


Háganse esta pregunta, háganle esta pregunta a su niño interior, tú, mamá de 30 años, tú, papá de 40 años que me estás leyendo, ¿A poco no es siempre relajante la cama de sus padres tengan la edad que sea?. La cama de los padres es mágica, es en donde los monstruos no existen, en donde con solo cerrar los ojos ya estás en sueño profundo, en donde te sientes protegido, la paz está presente, donde despiertas y sabes que no estás solo. Esa cama es simplemente mágica.


Si bien es sabido, los seres humanos somos mamíferos, y cualquier especie de mamífero nunca duerme solo, duerme en manada, por precaución y supervivencia siempre duermen juntos, cuidándose unos y otros de cualquier depredador. Entonces, ¿será antinatural dormir separados?. Es natural y normal que nos guste dormir acompañados. Sin embargo, los tiempos modernos nos han llevado a dormir cada quien en su cuarto. Aunque en el fondo, los seres humanos siempre tendemos a agruparnos, somos gregarios, y se comprueba en las viviendas actuales. Regresando al tema, a uno como madre o padre, igual nos gusta dormir con nuestros hijos, hay que aceptarlo, también descansamos mejor, y más aún cuando nuestros hijos son muy muy pequeños, traerlos a dormir a nuestra cama es sinónimo de descanso mutuo.





Posteriormente escribiré un artículo hablando del colecho y sus beneficios, espero lo puedan leer, es muy interesante. Como ya lo saben, ya no tengo bebés en casa, y a pesar de esto, cómo disfruto que duerman conmigo. Hablo de mi porque sé que ellos en el fondo están esperando que los invite a dormir en mi cama, y si fuera por ellos, dormirían diario con nosotros. De inicio, ellos no se explicaban el por qué tenían que dormir en su propia habitación. Con calma, en el tiempo que llegó la hora de que cada uno se fuera a su cuarto, les expliqué que por salud y comodidad de todos, era necesario que durmieran en su cama. De verdad que recibir patadas y manotazos cada noche ya no era divertido, van creciendo y el espacio en la cama familiar se va reduciendo y el descanso se va viendo alterado.


Una vez ví un artículo en las redes sociales, informando que en Estados Unidos ya se empezaban a fabricar colchones familiares, son enormes, al lado de estas camas, el king size se ve miniatura. Espero que en un tiempo no muy lejano, estas camas lleguen a México.


Mis niños: los invito a dormir con nosotros el fin de semana. Vénganse a nuestra cama, tráiganse sus almohadas, relájense y disfruten tanto como yo abrazarnos y darnos besos antes de dormir. Platíquenme lo que quieran, traigan ese libro que tanto quieren que les lea, recemos juntos, acompáñenme con sus respiraciones, traigan a mi cama esa compañía que tanto deseo como ustedes.


Cualquier noche difícil, en la que no puedan dormir, en la que tengan miedo, papá yo yo los recibiremos con los brazos abiertos. Espero, mis niños, a pesar de que crezcan, siempre quieran compartir alguna noche con su papá y conmigo. Recuerden que esta cama que tanto les gusta, siempre estará disponible para ustedes…


Escrito por: Gabriela García (Mamá de 2, Psicóloga, Educadora Perinatal-Doula y Asesora en Lactancia)



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