MIS HIJOS QUIEREN UN GATO

No es reciente, ni es por capricho, de verdad mis hijos quieren un gato. Desde hace ya varios años que principalmente mi niña desea adoptar uno. Desde muy pequeñita ha mostrado amor por los animales, le encanta todo lo que tenga que ver con ellos y está muy enterada de la fauna del mundo. Mi niño se inclina más por los dinosaurios y tiburones, sin embargo, el amor por los animales igual lo trae desde pequeño. Los gatos son de los animales que más les gustan, todo lo que puedan encontrar con la imagen de gato lo quieren. Quieren vestir con ropa que tenga imágenes de gatos, accesorios de gato, platos de gato, juguetes y todo tipo de cosas de gato.


Sus salidas favoritas son a esas tiendas muy famosas de mascotas. Pueden pasar horas observando a los animales y viendo todo lo que venden ahí dedicado a las mascotas. Siempre, sin equivocación, se detienen en la sección gatuna. Aman ver los collares, cascabeles, placas, juguetes, camas, gateras, etcétera. Me dicen: “Si yo tuviera mi gatito, le compraría este collar” “A mi gato le gustaría esta cama” “El dinero que tenga lo voy a ocupar para comprarle cosas a mi gatita”. De hecho se acercan ellos mismos a preguntar a las personas encargadas de las adopciones si hay gatitos disponibles. Tienen una amiga que tiene un gato super lindo y cariñoso. Les encanta ir a su casa, además de jugar, a convivir con el gato que es cero uraño. Hace poco fuimos a visitar una cafetería en donde lo que se recaude en el consumo, va directamente a la manutención de los gatos que en ella habitan. En esta cafetería estás conviviendo con los gatos a la vez que puedes estar disfrutando de una bebida o algún alimento. Puedes cargarlos y acariciarlos, de hecho hasta puedes compartir la mesa con ellos. También puedes adoptar a alguno, cumpliendo los requisitos necesarios. Aman ir a los parques en donde ellos saben que los domingos hay perros y gatos disponibles para adopción. Los cargan, preguntan su edad, su nombre. Y la pregunta de siempre: ¿lo podemos adoptar?.


A veces me siento la peor madre por no poderles cumplir su deseo. Antes el pretexto era porque donde vivíamos no se permitían gatos. Ahora que podemos me preguntan que por qué no. La verdad es que por un lado, tener una mascota implica dedicación y tiempo, es otro miembro más de la familia, un ser vivo que también necesita amor y cuidados. Si a veces siento que no puedo con todo, con un integrante más, sería un cuento de nunca acabar. Siendo honesta, mis hijos son unos niños responsables que estarían implicados en el cuidado del gato (dentro de lo que cabe), pero como todo niño, tengo el presentimiento que meses después ya no lo harán con mucho gusto, por ejemplo, en cuestión de limpieza. Otro aspecto por el cual no nos hemos decidido a tener un gato, es que a mi esposo y a mi nos mortificaría demasiado que arañe los muebles, ese es un gran dilema. Además, tengo sospecha de que mi niño pequeño es alérgico al pelo de los gatos. He notado que cuando pasa un tiempo considerable con ellos, empieza a estornudar, con flujo en la nariz y ojos medio llorosos. Cuando fuimos a la cafetería que les comenté, salió con esos síntomas, tanto que él mismo me dijo que no se sentía muy cómodo. Yo tuve una gata de niña, la amé demasiado, la recuerdo con mucho cariño, quisiera que mis hijos conocieran en carne propia el amor por una mascota. He leído sobre los beneficios para los niños el tener un gato, quisiera que mis hijos lo experimentaran, pero algo me detiene.


En fin, ya me confesé con ustedes, gracias por leerme. Díganme qué piensan, platíquenme sus experiencias en los comentarios por favor!.




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