MI HISTORIA FRUSTRADA DE LACTANCIA NO ES LA TUYA

Existen infinidad de mitos en relación a la lactancia que se han pasado de generación en generación y que aún en nuestros días los seguimos escuchando de nuestras propias madres, tías, abuelas, amigas. Lamentablemente la mayoría de ellos son totalmente erróneos, y lo peor aún, es que las madres y nuevas madres siguen basándose en dichos “consejos” para llevar a cabo su lactancia, la cual, se ve afectada significativamente.


Hay que tener claro que la experiencia que cada madre tuvo con su lactancia, es muy propia y no tiene nada que ver con la tuya. No porque tu mamá tuvo grietas en los pezones, quiere decir que tu igual las vas a tener, seguramente no hubo un buen agarre del bebé al pecho, no corrigió, no se asesoró y terminó abandonando la lactancia por el dolor que las grietas le provocaban. Recuerda, la lactancia no debe de doler. No porque tu amiga te platicó que nunca tuvo leche, tu empezarás a complementar con leche de fórmula desde el principio por miedo a que tu tampoco tengas leche. Seguramente esa amiga se pegó muy poco a su bebé al pecho, el bebé dejó de estimular la glándula mamaria de su madre y poco a poco su cuerpo dejó de producir leche. Recuerda, la producción de leche materna va de la mano con la succión, entre más succión por parte del bebé, habrá mayor producción y entre menos succión, habrá menos producción. Otro ejemplo, tu tía dejó de amamantar porque en ese tiempo le dijo su pediatra que después de seis meses su leche ya era pura agua y que ya no le nutría a su bebé. Dato incorrecto, la leche materna es un alimento vivo y siempre va a ser nutritiva, de hecho la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda amamantar con lactancia materna exclusiva por seis meses, posteriormente empezar con alimentación complementaria y seguir amamantando mínimo dos años o hasta que la mamá y el bebé lo deseen.



No solo cada lactancia de cada madre es diferente, sino también cada lactancia de cada hijo de la misma madre es diferente. Con un hijo se viven diferentes experiencias que con el otro, aunque sean hermanos. Si es tu segundo hijo, y la lactancia con tu primogénito fracasó desde el principio por falta de información y ausencia de personal profesional en el tema, no quiere decir que con tu segundo bebé va a ser igual. Necesitas analizar qué fue y qué errores hubo en tu primer lactancia para no volverlos a cometer, informarte, contar con apoyo profesional y empoderarte como madre.


Por ejemplo, si con tu primer bebé solo le lograste dar un mes de pecho porque desde que nació, a la par de darle pecho le dabas biberón, pasaron quince días y tu bebé ya no quiso pecho sino solo biberón, dejaste de producir y abandonaste la lactancia. Lo que pudo suceder es que hubo una confusión de succión, la succión que realiza tu bebé de tu pecho es diferente a la que realiza del silicon de una tetina, es decir, se requiere más esfuerzo y trabajo de los músculos maxilofaciales para obtener la leche del seno materno. De un biberón la leche sale por goteo y el bebé hace el mínimo esfuerzo, por lo que es más fácil obtenerla. Por lo tanto es común que los bebés se confundan cuando desde recién nacidos les dan biberón. Es recomendable el primer mes por lo menos darles solamente directo del pecho, no darles chupón ni biberón, ya pasado el mes, en donde el bebé seguramente ya aprendió perfectamente a succionar, se les puede ofrecer biberón. Entonces, si este fue tu caso, ahora sabes qué hacer con tu segundo bebé que está por nacer.


Así me puedo extender con miles de ejemplos, de consejos de personas que hablan desde su experiencia o desde su fracaso mismos que escucharás desde que estás embarazada.


Desafortunadamente, la lactancia es de los temas en donde más mitos hay. Recuerda que este es tu momento y esta es tu lactancia. Está en tus manos iniciar una lactancia exitosa, infórmate y asesórate con alguien certificado.




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