CUANDO TE DESPIDES DE TU HIJO MAYOR PARA RECIBIR A TU SEGUNDO HIJO

Estás en el tercer trimestre de embarazo de tu segundo hijo y se acerca poco a poco la fecha probable de nacimiento. Tu, como segunda gesta, percibes el cambio de tu cuerpo y lo aceptas, sin embargo, desde que te enteraste que estás nuevamente embarazada, te preguntas si serás capaz de amar a tu segundo hijo de igual forma que amas al primero. A veces sientes ese sentimiento raro de traición hacia tu primer hijo, cómo si lo estuvieras defraudando, y te sientes culpable.


Mientras tanto, todo el embarazo has estado platicando y explicándole con un lenguaje sencillo a tu hijo mayor cómo avanza el crecimiento de su hermanito en tu vientre. Hace muchas preguntas y parece entender el proceso, pues a pesar de que solo tiene 3 años, su capacidad de entendimiento es muy buena. El ha estado acompañándote y ayudándote a comprar y acomodar las pequeñas pertenencias de su hermano, lo intentas incluir y a ser partícipe de todo. A veces impresionado por ver la ropa de recién nacido y preguntándote si él estaba de ese tamañito. También parece emocionarle el hecho de que su hermano podrá usar mucha de la ropa que él uso de recién nacido ya que le has enseñado fotos de él portándola. A veces contento, otras veces chipil, a veces parece maduro y a veces se la vive haciendo berrinches y denota estar celoso de que ahora ya no será el más pequeño de la familia, es normal, sigue siendo un bebé. Probablemente él no te pidió un hermanito, probablemente sí, tal ves no estaba planeado, tal ves sí, o quizás tú y tu esposo decidieron dárselo porque la descendencia siempre es una bendición.


Llega el día, inician las contracciones inesperadamente y son intensas. A pesar de que tienes todo planeado, sabes quién te cuidará a tu hijo mayor cuando estés en el hospital, tienes la maleta lista, empacaste el obsequio y tienes la casa preparada para cuando llegue el nuevo integrante de la familia, ese sentimiento de culpa te sigue invadiendo. Como te había dicho tu médico, el trabajo de parto de este embarazo avanza con mayor rapidez que el primero, y llega el momento de despedirte de tu hijo mayor. Esperas a que termine la contracción y aprovechas ese minuto de descanso para decirle a tu hijo que su hermano ya decidió nacer y que es hora de irse al hospital, lo abrazas, le dices que lo amas, y sin querer se te salen las lágrimas, ¿mi hijo entenderá que ahora mi amor se expandirá y que lo seguiré amando igual que el primer día?, ¿entenderá que ahora tendrá que compartirme con su hermano?, ¿entenderá que el tiempo que le dedicaba a él ahora lo dividiré en dos?. Es impresionante, parece un pequeño adulto, parece comprenderte, te abrazó, te besó y se regresó a jugar.


Al día siguiente, regresas a casa y se lo presentas. Le das el “obsequio” que su hermanito le trajo especialmente para él, pues ahora está naciendo como hermano mayor y merece un regalo. Observa a su hermano a detalle, lo acaricia con cuidado, le toca sus pequeñas manitas, se lo pones en su regazo para que lo cargue y le tomas la típica foto del recuerdo, es un momento único, es la ternura en su máxima expresión. Respiras, lloras de alegría, te sientes dichosa, el sentimiento de culpa se fue y ahora entiendes la capacidad que tiene tu corazón de madre de expandirse para recibir y amar de igual forma a uno y a dos personitas más. Para el corazón de madre no hay preferidos, será difícil, pero a partir de ese momento inicia tu nueva rutina y tu nueva vida como mamá de dos.


Escrito por: Gabriela García (Psicóloga, Educadora Perinatal-Doula y Asesora en Lactancia)




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